miércoles, 25 de febrero de 2009

Automedicación

Una tendencia recorre el mundo: la automedicación. Es el paciente quien decide qué tratamiento (auto)administrar(se), en qué dosis, y por cuánto tiempo. Esta decisión implica evitar una consulta médica, y por lo tanto, lleva implícito un autodiagnóstico. Sin embargo, no siempre es fino el autodiagnóstico de toxicidad por la automedicación seleccionada, y ni hablemos de la conciencia respecto de interacciones farmacológicas (o fármaco-nutriente) potencialmente serias. Agreguemos que la información disponible por escrito es mala, o pobre, o engañosa, o inexistente (ver la entrada sobre Prospectos), y tenemos un cuadro de situación.

¿Cuán acertados son los pacientes - en general - para autodiagnosticarse? Depende. Si juzgamos a partir de relevamientos informales en estudiantes de Medicina y en profesionales de la Salud, el cuadro resulta muy variado. De hecho, uno no puede autoexaminarse las fauces, por ejemplo. Y cuesta tomar distancia y reflexionar sobre los posibles diagnósticos si uno mismo es, a la vez, médico y paciente. En la población general, la tendencia al autodiagnóstico y consiguiente automedicación reconoce varios orígenes:
- las reales dificultades y obstáculos burocráticos para acceder a una consulta profesional de calidad, empática y resolutiva, en horarios y plazos razonables: o bien "sólo se entregan veinte números" en algún hospital público, o bien "la Doctora no tiene turno hasta dentro de tres meses" o "el Dr. se fue y no dejó reemplazo", etc, etc.
- la expectativa social "de la satisfacción instantánea" ("quiero una solución, aquí y ahora, y sin moverme de casa")
- las campañas de publicidad de los laboratorios farmacéuticos
- limitaciones económicas - o geográficas, en algunos sectores del país
- temor a solicitar horas en el trabajo, para una ronda cuasi-interminable de consultas, análisis, derivaciones y más consultas
- percepciones distorsionadas ("esto lo arreglo yo mismo, fácilmente; no es nada")

Una encuesta del Ministerio de Salud de la Nación en Capital y Gran Buenos Aires en el 2002 reveló - previsiblemente - que las familias de menores ingresos utilizaban un mayor porcentaje de su presupuesto mensual de salud en adquirir medicamentos, y muy poco en estudios diagnósticos y consultas médicas, en contraste con los estratos de mayores ingresos. En otras palabras, quienes tenían más dificultades económicas "navegaban a oscuras" en lo referente a su salud.

Es típico que los médicos critiquemos y demonicemos la automedicación. Y en líneas generales, tenemos razón. Esa fiebre, ese dolor que no desaparece, esa falta de aire... ¿puede ser que todo se arregle con "una pastillita" y nada más?
¿No hay acaso una amplia variedad de medicamentos de venta libre en países "avanzados"? Paracetamol, ibuprofeno, omeprazol, ranitidina, antiácidos, cafeína + aspirina, antihistamínicos, polivitamínicos... una larga lista, creciente año a año, atestigua que los medicamentos de venta libre representan un buen negocio (y por tanto, la automedicación mayormente, ya que es reducido el porcentaje de estas compras indicadas por un médico). En la Argentina, luego de caer junto con la convertibilidad y muchas otras cosas hechas añicos entre el 2001 y 2002, el consumo de medicamentos de venta libre superó en unidades (más de 90 millones de envases) las marcas de los años noventa, y sigue creciendo.

Primera conclusión: la automedicación llegó para quedarse y expandirse. Hay que vivir con ella.
Segunda conclusión: los médicos no estamos utilizando esta situación para educar a nuestros pacientes y a la sociedad. Podríamos redactar cortos artículos del estilo: "¿Sabía Ud que la aspirina puede causar X, J, y W efectos adversos serios si Ud no toma ciertas precauciones?".
Educación, educación, educación. ¿Cómo vamos a educar, si muchos profesionales no se toman el minuto para la anamnesis farmacológica: qué toma el paciente? qué solía tomar? qué le cayó mal (edema de cara, de glotis, erupción cutánea severa, dificultad respiratoria)?
¿Por qué no exigimos a la autoridad regulatoria la difusión de prospectos de los productos de venta libre - por ejemplo, en un sector de la página web de la ANMAT? (www.anmat.gov.ar). O en cualquier otra página médica, por favor!
Tercera conclusión: en algunas situaciones, obtener alivio sintomático rápido podría ser muy conveniente y deseable - sobre todo, en patologías caracterizadas por recidivas o crisis periódicas o ataques frecuentes (migraña, dismenorrea, síndrome gripal), en particular en lugares relativamente alejados. Sin duda, los lugares relativamente alejados también tienen derecho a tener atención profesional de su salud, y hay que trabajar en ese punto.
Si los envases de venta libre tuviesen un tamaño muy restringido, se reforzaría la necesidad de consultar al médico en un tiempo ágil y razonable - y al mismo tiempo, se reduciría el riesgo de sobredosis accidental o deliberada.
¿Sabía Ud que el paracetamol fue responsable del 75% de las fallas hepáticas fulminantes, en base a los registros de trasplante de USA y de Gran Bretaña?

En este contexto, recordando que una caja de aspirinas "de las que tienen los quioscos" contiene suficiente aspirina para (perdónenme la idea atroz) como para causar la muerte de todos los chicos de una nursery, o quizás de una guardería... no sería hora de prohibir la publicidad de los medicamentos de venta libre?

En la Argentina de hoy hay millones de personas que "no logran ver un médico", y miles de médicos (generalmente jóvenes) que "no logran ver un paciente". Teniendo tanto interés por parte de la "oferta" como de la "demanda", no hace falta un Premio Nobel para conectarlas. De ese modo, una de las causas de automedicación desaparecería, en una solución superadora.

Quedo a disposición para comentarios, aclaraciones, críticas, correcciones y otros aportes.

Saludos,
Pedro Politi

6 comentarios:

  1. Hola!

    No creen que internet influyó mucho en el hábito de la automedicación?.

    Los pacientes consultan sus síntomas y encuentran toneladas de información, páginas, avisos, fármacos, etc.

    Sin más ni menos los invito a ponerse en el lugar de una persona NO médica, NO estudiante de medicina y que hagan lo siguiente: diríjanse a www.google.com.ar y prueben las siguientes búsquedas:

    -que antibiotico debo tomar para el dolor de garganta?
    -que debo tomar para el dolor de cabeza?
    -que debo tomar para la fiebre?

    Intenten hacer un nuevo esfuerzo y leer algunas de las páginas tratando de omitir todos sus conocimientos de medicina. La realidad es que asusta, sobre todo esas páginas de “Yahoo Answers”.

    En fin, creo que internet es “la herramienta del siglo” pero que en estos casos puede tener ciertos “efectos indeseables” ( frase que leí en un prospecto que critiqué en un artículo de este blog).

    Saludos, Diego.

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  2. Estimado Diego:

    Es muy interesante tu visión. Coincido en que Internet es "la herramienta del siglo" (o, si somos más optimistas, "la herramienta de esta parte del siglo" - esperando algo mejor a futuro). Pero si Internet está llena de basura, eso no impide que se incorporen sitios serios, orientadores, no-comerciales. En especial, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), de EEUU, tienen un complejo multi-sitio para informar al público. En cáncer (mi área), el sitio es: www.cancergov.com.
    Otro muy bueno (para profesionales, estudiantes, y pacientes con alguna información previa) es www.clinicaltrials.gov.
    Este último te brinda info sobre todos los ensayos clínicos registrados por los sitios académicos del gobierno (generalmente, financiados por NIH por un mecanismo competitivo, más los promovidos por los laboratorios). Sirve para orientar a un paciente con una enfermedad, de modo de decidir si le resulta atractivo un ensayo clínico, dónde se hace, y con quién contactar para más info.

    Luego, hay una amplia carencia de sitios grandes que informen sobre "los grandes temas". Esa info está fragmentada en la web.
    Wikipedia, que es tan consultada, no ofrece garantías sobre la exactitud de sus artículos, si bien lo que leí sobre salud y ciencias de la vida, en general está bien.

    En los cursos de Farmaco, revisamos más profundamente este tema, desde la óptica del estudiante y del profesional: www.pubmed.com, las revistas más prestigiosas, sitios regulatorios, de la OMS, etc.

    En resumen: un espacio que no debemos dejar vacío, ni en manos de irresponsables. Tenemos que tener una voz.

    Saludos,
    Pedro

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  3. En mi corta experiencia en el campo de la salud, tuve la oportunidad de realizar algunas guardias y en mi opinión, hay una cuestión que a los médicos a veces se les escapa. Por un lado estamos en contra y hacemos lo posible por luchar contra la automedicación. Sin embargo nos molesta bastante (tal vez demasiado) cuando viene un paciente que “no tiene nada”, “nos hace perder el tiempo”, inclusive a veces hasta (jocosamente) se lo diagnostica como “psiquiátrico”. Afortunadamente esto muchas veces es “puertas para adentro”, los pacientes no se enteran de nuestro disgusto acerca de ellos. Sin embargo, yo creo que en general nuestros procedimientos terminan reflejando lo que pensamos y el paciente se da cuenta. Esto alecciona al paciente a consultarnos “cuando tenga algo más grave”, “no por algo menor”. ¿No es una manera de fomentar el autodiagnóstico/autoprescripción? A fin de cuentas cada paciente tiene en su criterio un “umbral”, en base al cual decide cuando es necesario consultarnos. ¿No debiéramos trabajar para mantener ese umbral suficientemente bajo?

    Saludos.

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  4. Estimado Alejandro:
    La experiencia que relatás corresponde a una determinada "cultura de la guardia" que vive encandilada con las situaciones ampulosas y "heroicas". Como muy bien apuntás, esa visión y esa cultura no construyen una buena educación para la salud, no brindan adecuadas señales de alarma, y son, básicamente, posiciones no-profesionales, inaceptables.

    Tu razonamiento es impecable: por un lado, recomendamos que se consulte, y por el otro... "y por esto viene aquí?". El elemento que falta es que la guardia tiene una serie de prioridades entendibles, pero está siempre abierta. La comunidad médica no ha sabido -hasta ahora - facilitar la consulta programada y la "demanda espontánea" no-urgente. Podríamos aprender mucho de la industria hotelera y de otros rubros dentro de la economía de "servicios". Nos falta una actitud y disposición.
    Por eso, lo que nos hace "bajar del pedestal" nos resulta tan, pero tan educativo.

    Saludos, y gracias por un comentario señalador.

    Pedro

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  5. IRMA
    HOLA PEDRO CONCUERDO TOTALMENTE CON QUE LA BUROCRACIA QUE IMPLICA LOGRAR UNA CONSULTA MEDICA ES LA CAUSA PRINCIPAL QUE HA FOMENTADO LA AUTOMEDICACION ...NO MUCHOS PACIENTES TIENEN LA OPORTUNIDAD DE ESTAR HORAS ESPERANDO QUE LO ATIENDAN EN UN CONSULTORIO MEDICO .

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    1. Muy de acuerdo, Irma. Como intento señalar en el último párrafo, hay formas de aumentar la accesibilidad a la consulta médica. Sólo faltan decisiones políticas, aceptación gremial (todo un tema), y un reclamo más consistente de parte de la sociedad en general. Compará con la industria hotelera: pedir una habitación en un hotel tiene respuesta inmediata; por el contrario, pedir "una cama" en un hospital... qué aventura, y qué reacciones del personal! Y esto no se debe a que no pueda estimarse la magnitud de la demanda, te lo aseguro.
      Saludos,
      Pedro

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