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viernes, 27 de febrero de 2009

Adherencia a la terapia (cumplimiento)

En una entrada previa se analizó la automedicación, una situación en que el paciente no tiene guía en su tratamiento. En contraste, los tratamientos bajo indicación médica tienen una figura responsable. ¿O son al menos dos? Dos, sin duda, porque el paciente tiene derechos y responsabilidades, y una de estas últimas es la de asumir una posición adulta y responsable: sigue el tratamiento pautado (dentro de pautas de razonabilidad, y si éste resulta bien tolerado) o no, y en este caso, lo expresa claramente. El cumplimiento del tratamiento correctamente indicado ha recibido diversos nombres, y uno de ellos, adoptado especialmente a partir de los desafíos del tratamiento crónico anti-retroviral, es el de "adherencia".

¿Cómo colaborar con el deseo del paciente de cumplir un tratamiento adecuado, correctamente indicado?
1. Explicando claramente los objetivos de la terapia, y los indicadores que se utilizarán para monitorear los resultados.
2. Tomándose el tiempo para clarificar el balance entre riesgos y beneficios.
3. Explicando qué señales precoces (si las hubiera) indican la necesidad de modificar la terapia o consultar tempranamente, y qué otras señales pudieran considerarse como sugestivas o predictivas de un buen resultado o que señalen una acción terapéutica ("A los 20 min de tomar este analgésico en jarabe, va a sentir la boca seca. Preste atención, porque suele indicar el comienzo de la analgesia. Por favor, estime allí la severidad del dolor, que debería reducirse al mínimo antes de la hora de tomado el jarabe").
4. Dejando en claro, de palabra y por escrito, qué conducta seguir ante complicaciones previsibles ("La fiebre asociada a neutropenia por quimioterapia suele aparecer por la noche. Si registra 38 C axilar o más, no dude en llamarme, y combinaremos para vernos en la guardia de...").
5. Es muy valioso el empleo de una planilla que liste los medicamentos indicados, el intervalo o las condiciones en que debe tomarse (lejos de las comidas, junto con ellas...), y especialmente, para qué se ingiere el medicamento ("para la presión", "analgésico", "antiinflamatorio", "para el colesterol", "protector gástrico", etc). Muchas veces, los pacientes se hallan desorientados sobre el motivo de una medicación, y esto dificulta la adherencia.
Esta planilla debe tener además, todos los teléfonos de contacto pertinentes.
Podría incluir recomendaciones generales (educación, educación, educación), del estilo: "por favor, no suspenda la medicación sin avisar"; "hágame saber si le queda poco medicamento, de modo de redactar una nueva receta"; "si se presentara una situación en que Ud se sintiera mal, no dude en llamarme, aunque no le quede claro qué sucede", y así.
5. Estableciendo pautas razonables, prudentes y en lo posible, basadas en evidencia, para prevenir, o mitigar los efectos adversos conocidos y esperables de la terapia ("Como en un porcentaje de los pacientes, la morfina causa náusea y vómito en las primeras dosis, le indico este producto en gotas, de modo de protegerlo de esa eventualidad. Solamente por los dos primeros días". "Como este analgésico - narcótico - tiende a causar constipación, éste es el laxante que necesita utilizar para prevenirla o moderarla").
6. Para pacientes que reciben numerosos fármacos por vía oral (desafortunadamente, un porcentaje creciente de la población adulta, a medida que se suman patologías y se cronifican los tratamientos), el uso de un pastillero plástico (con letras grandes!) que contenga toda la medicación a utilizar cada día de la semana, evita el problema frecuente: "¿Tomé o no la medicación de hoy?". Reflexionemos: algunos de nuestros pacientes no la reciben porque se olvidaron, y otros reciben el doble... por el mismo motivo.
7. Ante posologías inusuales (por ej, el uso de altas dosis de loperamida para controlar la diarrea por algunos agentes citotóxicos), clarificar esta situación ANTES que el paciente tome contacto con el prospecto. ("Doctor, dejé de tomar la loperamida que Ud indicó porque el prospecto dice..."). El prospecto se refiere a las posologías formalmente aprobadas (y a veces, ni eso!), y es posible que una especialidad tenga un "nicho" de uso o un patrón de uso particular en una situación específica, puntual. Dejar esto despejado antes que el paciente abandone el consultorio.
8. Finalmente, estar presente. En esta era de las comunicaciones, hay múltiples recursos tecnológicos para hacerse presente sin estar físicamente allí. En ocasiones, "la presencia y la figura" son imprescindibles. Pero la voz también conforta, clarifica y acompaña ("Llamaba para saber cómo tolera el tratamiento"). Con prudencia, por supuesto, y sin franquear las obligaciones de asistencia en persona en una situación urgente.

Seguramente, los lectores podrán aportar otras sugerencias valiosas. Quedo a la espera de las mismas. Entre todos, mejoramos nuestras pautas de asistencia médica.

Saludos cordiales,
Pedro Politi