lunes, 2 de noviembre de 2009

Conferencia de la Dra. Barré-Sinoussi, Premio Nobel de Medicina

Hoy tuvo lugar la conferencia de la Dra Françoise Barré-Sinoussi, laureada con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, en el aula magna de la Facultad de Medicina, UBA.

La Dra Barré-Sinoussi compartió el Premio Nobel con el Dr. Montagner, por el descubrimiento del virus VIH (HIV) como agente etiológico del SIDA.

En lenguaje simple, la ilustre visitante subrayó varios puntos que pueden quedar como enseñanzas importantísimas:
- El equipo de investigación de laboratorio respondió a las inquietudes planteadas por los clínicos a cargo de pacientes. Estos clínicos preguntaban - a comienzos de la década de los ochenta - si la causa de los signos y síntomas de esa "misteriosa enfermedad", el SIDA, sería un retrovirus. Años antes, el Dr. Robert Gallo y su equipo en EEUU habían descripto al menos dos otros retrovirus, citotóxicos para linfocitos T CD4. Y esta "misteriosa enfermedad" se asociaba con una marcada depleción de estos linfocitos. La pregunta era muy razonable.

- Posiblemente a instancias de la Dra, se tomó una temprana: no dejarse limitar en el abordaje inicial. Así, rechazó de plano la opción más simple propuesta ("preguntarle a Robert Gallo") o siquiera restringir su horizonte intelectual a que se tratase de uno de los retrovirus conocidos. "Puede ser cualquier virus. Arrancamos de cero" fue su posición científica.

- Al proponérsele un experimento, la Dra Barré-Sinoussi supo pensar "mecanísticamente": en forma muy inteligente, rechazó comenzar por análisis de la sangre de pacientes con SIDA, "porque estos pacientes ya tenían muy pocos linfocitos T CD4, y por tanto, ¿cómo haríamos para recuperar un virus de los linfocitos, si quedaban tan pocos?". La Dra y el equipo se preguntaron si no habría etapas clínicas más precoces donde rastrear el hipotético virus. La respuesta, afirmativa, fue que habría que ir a buscarlo a los ganglios de pacientes con la entonces llamada "linfadenopatía" asociada. Eso implicaba una biopsia quirúrgica de un ganglio linfático. Se le explicó el plan a un paciente, quien aceptó. El rol de los pacientes queda clarísimo, y reconocido, en aras de un objetivo muy altruista. Fue esa decisión (ir a biopsiar un ganglio, y cultivar para virus, e identificar actividad de transcriptasa reversa) lo que permitió afirmar la hipótesis de etiopatogenia viral. El virus identificado no era ni el HTLV-I ni el HTLV-II descubiertos por Gallo y colaboradores (para eso, ahí sí, pidieron los anticuerpos diagnósticos). Lo denominaron, inicialmente, LAV : virus asociado a linfadenopatía - que en ese entonces era un "síndrome clínico asociado", una etapa evolutiva posible antes de pasar al SIDA - definido entonces en forma clínica y empírica, sin serología (que no había).

- La Dra Barré-Sinoussi explicó la responsabilidad de los científicos investigadores, clínicos, funcionarios, políticos, activistas - en fin, de la comunidad toda - en la puesta en marcha de estos proyectos. Aquí, en nuestro país, un proyecto así de ambicioso no sería posible, dada la decisión política de hundir a la Salud. El reciente recorte presupuestario nacional (en un monto cercano al dedicado a la televisación del fútbol), y el estado de desamparo de la atención de la Salud en diversas regiones del país así lo demuestra. Son décadas de destrucción.

Hoy, funcionarios de la UBA y otros se han reunido en el Aula Magna de la Facultad. En el estrado, o "en primera fila" han aplaudido. Muy poco hacen muchos, más allá de "estar en la foto".

Es nuestra responsabilidad insistir para lograr respuestas y soluciones. Ahora. No mañana; ahora.

O seguiremos viendo pasar la nave.

Cordialmente,
Pedro Politi

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