La Universidad otorga - luego de años de esfuerzos, desvelos y estudios - un diploma de grado a los nuevos enfermeros, kinesiólogos, nutricionistas, médicos y otros profesionales del equipo de Salud.
Pero cuando ellos y ellas buscan matricularse en el ministerio, deben hacer cola desde las 3 de la mañana, en el frío invernal, ante la desidia de los empleados que concurren, pero no los dejan ingresar al edificio ("podrían ser piqueteros" fue la doblemente inaceptable respuesta).
¿Es ésta la forma en que un ministerio decide iniciar la relación con los profesionales? El ministro que ganó fama con la manipulación de las estadísticas de mortalidad infantil en Tucumán no tiene estatura moral para maltratar a la gran esperanza de la Salud: sus flamantes profesionales. Ni estatura moral, ni cara. ¿Acaso no hay forma de organizar un sistema de turnos por internet?
Registremos que éste es el primer encuentro entre estos jóvenes y la patética burocracia de la salud, así, con minúscula. La que nos brinda la desigualdad flagrante en mortalidad materna e infantil a lo ancho de nuestro territorio. La que maquilla las estadísticas. La que hace del "qué vas a hacer" un lema de vida. No queremos eso. Y no los queremos maltratando a nuestros jóvenes graduados.
Es una vergüenza que se maltrate de este modo a quienes son, realmente, nuestra gran esperanza.
Dr. Pedro Politi